El cultivo de la vid enfrenta numerosos desafíos sanitarios que pueden comprometer tanto el rendimiento como la calidad del fruto. El viñedo es un ecosistema vivo donde interactúan múltiples factores, y entre ellos, las plagas de la vid representan una de las principales amenazas. Estos insectos y ácaros pueden provocar pérdidas de cosecha, daños en los racimos, debilitamiento general de las cepas y una menor calidad del fruto, comprometiendo la rentabilidad de la explotación.
La detección temprana, el monitoreo regular y el uso de prácticas de manejo integrado de plagas (MIP) son fundamentales para mantener bajo control estas amenazas. En este artículo detallamos las plagas más comunes que afectan a la vid y cómo combatirlas eficazmente.
¿Por qué es clave el control sanitario en la vid?
La sanidad vegetal en el cultivo de la vid no solo afecta al volumen de cosecha, sino también a la calidad de la uva y la vida útil del viñedo. Algunas plagas como la filoxera o la polilla del racimo tienen el potencial de expandirse rápidamente si no se detectan a tiempo, pudiendo causar daños muy serios en la cosecha.
Plagas más comunes en el viñedo
El cultivo de la vid está expuesto a diversas plagas que, si no se controlan a tiempo, pueden provocar daños significativos en hojas, racimos, brotes e incluso raíces, reduciendo el rendimiento y la calidad de la cosecha. Muchas de estas plagas actúan de forma silenciosa durante etapas clave del desarrollo del viñedo, lo que hace imprescindible su detección temprana y un manejo adecuado. A continuación, se detallan las plagas más frecuentes que afectan al viñedo, sus síntomas característicos y las mejores estrategias para su control dentro de un enfoque de manejo integrado.
1. Polilla del racimo (Lobesia botrana)
Síntomas:
- Presencia de orugas en racimos, que perforan las bayas.
- Entrada secundaria de botritis.
- Pérdidas importantes en maduración.
Control biológico y químico:
- Feromonas de confusión sexual.
- Tratamientos con Bacillus thuringiensis en generaciones larvarias.
- Insecticidas selectivos en casos de alta presión.
2. Filoxera (Daktulosphaira vitifoliae)
Síntomas:
- Deformaciones en raíces y disminución del vigor.
- Amarilleo generalizado de la planta.
- Muerte progresiva del sistema radicular.
Prevención:
- Uso obligatorio de portainjertos resistentes (1103 Paulsen, 140 Ruggeri, SO4).
- Control de material vegetal en viveros certificados.
3. Cochinillas (Planococcus ficus y otras especies)
Síntomas:
- Insectos blancos en racimos, nudos y corteza.
- Presencia de melaza y desarrollo de fumagina.
- Atracción de hormigas.
Control:
- Aceite parafínico en invierno.
- Jabones insecticidas y depredadores naturales (Cryptolaemus).
- Control de hormigas para evitar su protección.
4. Ácaros (Tetranychus urticae, Calepitrimerus vitis)
Síntomas:
- Amarilleo y bronceado en hojas.
- Curling (rizado) en hojas jóvenes.
- Disminución fotosintética y retraso en crecimiento.
Control:
- Sulfocálcico o acaricidas específicos.
- Favorecer predadores naturales como ácaros fitoseidos.
5. Mosquito verde (Empoasca vitis)
Síntomas:
- Hojas con zonas cloróticas triangulares.
- Disminución en la actividad fotosintética.
- Daño acumulativo en brotes jóvenes.
Control:
- Tratamientos localizados al inicio de brotación.
- Rotación de materias activas para evitar resistencias.
Claves para mantener la sanidad de la vid: prevención, tecnología y buenas prácticas
Las plagas de la vid pueden suponer una seria amenaza para el cultivo, pero con vigilancia constante y aplicación de buenas prácticas agrícolas, es posible mantener la sanidad del viñedo bajo control.
La combinación de tecnología, prevención, monitoreo y prácticas sostenibles permite al agricultor mantener el viñedo en condiciones óptimas, sin necesidad de recurrir a tratamientos excesivos o poco selectivos.
Una vid libre de plagas es el primer paso hacia una cosecha de calidad, rentable y sostenible.

