Los cultivos de Castilla-La Mancha, bajo presión por la sobrepoblación de conejos
La plaga de conejos continúa causando daños significativos en los cultivos de Castilla-La Mancha, especialmente en zonas agrícolas donde la densidad de esta especie se mantiene en niveles muy elevados. Agricultores de distintas comarcas denuncian pérdidas recurrentes en parcelas de cereal, leñosos y cultivos herbáceos, lo que ha reactivado la preocupación del sector agrario por la falta de respuestas eficaces.
La situación se prolonga desde hace meses y, según las organizaciones agrarias, amenaza seriamente la viabilidad de numerosas explotaciones si no se adoptan medidas excepcionales de control cinegético.
Las organizaciones agrarias reclaman ampliar la emergencia cinegética
Ante la persistencia de los daños en los cultivos, el conjunto de organizaciones agrarias de Castilla-La Mancha ha solicitado formalmente a la Consejería competente la ampliación de la declaración de zona de emergencia cinegética hasta el 31 de marzo. El objetivo es disponer de más margen temporal para aplicar medidas de control poblacional que ayuden a reducir la presión sobre las explotaciones agrícolas.
El sector considera que las actuaciones actuales resultan insuficientes y que la elevada densidad de conejos sigue generando nuevas incidencias, incluso en parcelas donde ya se habían aplicado medidas preventivas.
Impacto directo sobre la rentabilidad de los cultivos
Los daños provocados por los conejos no se limitan a pérdidas puntuales. En muchos casos afectan a la nascencia, al desarrollo vegetativo y a la producción final de los cultivos, lo que se traduce en menores rendimientos y un incremento de los costes para el agricultor.
Entre las consecuencias más señaladas por los profesionales del campo destacan:
- Repetición de siembras en parcelas afectadas.
- Incremento del gasto en protección y vigilancia.
- Dificultades para planificar la campaña agrícola.
- Pérdida de rentabilidad en explotaciones ya tensionadas por costes elevados.
Falta de respuesta eficaz y malestar en el sector agrícola
Las organizaciones agrarias denuncian una falta de actuación coordinada y ágil por parte de la Administración regional. Consideran que la respuesta institucional no está siendo proporcional a la magnitud del problema ni al volumen de quejas trasladadas por los agricultores afectados.
Desde el sector se insiste en que el control de la plaga de conejos no puede recaer únicamente en el agricultor, sino que requiere una estrategia pública clara, sostenida y adaptada a la realidad de los cultivos de Castilla-La Mancha.
Por qué la emergencia cinegética es clave para proteger los cultivos
La declaración de emergencia cinegética permite flexibilizar los periodos y métodos de control de fauna, una herramienta que los agricultores consideran imprescindible en escenarios de sobrepoblación persistente. Ampliar esta figura hasta finales de marzo facilitaría actuar en un momento crítico para muchos cultivos de invierno y de inicio de campaña.
Según las organizaciones agrarias, sin esta ampliación el riesgo de nuevos daños seguirá aumentando, especialmente en zonas donde el conejo encuentra refugio y alimento constante.
Castilla-La Mancha, un territorio especialmente vulnerable
La extensión de superficie agrícola y la diversidad de cultivos convierten a Castilla-La Mancha en una región especialmente sensible a este tipo de desequilibrios cinegéticos. Cuando no se controla adecuadamente la población de conejos, los efectos se multiplican y se prolongan en el tiempo, afectando tanto a explotaciones pequeñas como a medianas.
El sector insiste en la necesidad de soluciones específicas adaptadas al territorio, evitando enfoques genéricos que no responden a la realidad de los cultivos manchegos.
Un problema que exige decisiones inmediatas
La situación de los cultivos dañados por la plaga de conejos ha dejado de ser un episodio puntual para convertirse en un problema estructural en determinadas zonas de Castilla-La Mancha. Las organizaciones agrarias reclaman decisiones inmediatas que permitan frenar los daños, proteger la producción agrícola y dar estabilidad a las explotaciones.
La ampliación de la emergencia cinegética se presenta como una medida urgente, pero el sector también pide una planificación a medio plazo que evite que este problema vuelva a repetirse campaña tras campaña.

