El debate en torno al futuro de la Política Agraria Común (PAC) vuelve a ocupar el centro de la actualidad agraria en España y, muy especialmente, en Castilla-La Mancha, donde el sector primario sostiene buena parte de la economía y del empleo rural. Tanto el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, como el consejero castellanomanchego, Julián Martínez Lizán, han mostrado su rechazo a la propuesta presentada por la Comisión Europea para el nuevo marco financiero 2028-2034, por considerar que no responde a las necesidades reales de agricultores y ganaderos.
Las principales preocupaciones giran en torno a los recortes presupuestarios, la falta de un enfoque claro hacia la competitividad y la sostenibilidad, y la necesidad de proteger a los productores frente a la presión de los mercados internacionales.
En este artículo repasamos las claves de la negociación, la postura del Gobierno español, la visión de Castilla-La Mancha y los desafíos que afronta el campo en los próximos años.
El papel de España en la negociación de la nueva PAC
En el Consejo informal de Ministros de Agricultura celebrado en Copenhague, Luis Planas subrayó que el objetivo central debe ser que “los agricultores y ganaderos se sientan representados en la PAC y en el presupuesto europeo”.
Según el ministro, la propuesta actual de la Comisión Europea no recoge los retos prioritarios del sector, como el impacto del cambio climático, la geopolítica internacional o la rentabilidad de las explotaciones. Además, criticó que se englobe a la PAC dentro de un bloque junto con otras políticas de la UE, sin otorgarle el papel central que merece en la estrategia de futuro europeo.
El rechazo no es exclusivo del Gobierno, ya que organizaciones profesionales agrarias y cooperativas comparten la preocupación. En palabras de Planas, la PAC debe seguir siendo la herramienta clave para garantizar la soberanía alimentaria, la transición verde y la viabilidad económica del medio rural.
Castilla-La Mancha, en primera línea del debate
La voz de Castilla-La Mancha se ha hecho escuchar con fuerza a través de su consejero de Agricultura, Julián Martínez Lizán. En una reciente entrevista, señaló que la propuesta europea supone un duro golpe para la región, ya que implicaría un recorte del 20 % del presupuesto, que en términos reales podría acercarse al 30 %.
Este ajuste tendría consecuencias directas sobre:
- La incorporación de jóvenes agricultores.
- La modernización de explotaciones en maquinaria y regadíos.
- El trabajo de los Grupos de Desarrollo Rural, esenciales para mantener servicios básicos en pueblos pequeños.
Martínez Lizán calificó la propuesta como “un caldo de cultivo para un otoño caliente”, aludiendo a la posibilidad de movilizaciones en defensa del campo, recordando lo sucedido en las protestas agrarias de 2023.
Relevo generacional y futuro de las explotaciones
Uno de los puntos más sensibles es el relevo generacional, ya que la edad media del agricultor en España supera los 60 años. Tanto el Ministerio como la Consejería destacan la necesidad de reforzar los incentivos para que los jóvenes se incorporen al sector.
El consejero castellanomanchego propone incluso un modelo innovador: que los jóvenes puedan hacerse cargo de las explotaciones de agricultores mayores, con apoyo económico de la Administración durante los primeros años para garantizar la viabilidad. De este modo, se renovaría el sector y se modernizarían explotaciones que de otro modo quedarían abandonadas.
La competitividad frente a los mercados internacionales
El debate de la PAC no puede desligarse de los acuerdos comerciales internacionales. Castilla-La Mancha, por ejemplo, mantiene una importante relación con Estados Unidos en la exportación de vino, aceite y queso manchego.
La aplicación de nuevos aranceles estadounidenses preocupa al sector, aunque de momento el impacto ha sido limitado. El vino, pese a ver incrementado el arancel del 10 % al 15 %, registró un récord de exportaciones en el primer semestre de 2025. Sin embargo, el riesgo está en la competencia indirecta: otros países de la UE podrían desplazar a Castilla-La Mancha de mercados estratégicos.
Para mitigar esta amenaza, se plantea intensificar la búsqueda de nuevos compradores en mercados emergentes como Brasil, a raíz del acuerdo con Mercosur, o en países del sudeste asiático.
Productos emblemáticos y nuevos cultivos
La región se enfrenta a otro reto: mantener la viabilidad de cultivos históricos como el ajo morado, el azafrán o la berenjena de Almagro, que requieren gran cantidad de mano de obra y se encuentran en riesgo por la falta de trabajadores.
Al mismo tiempo, surgen nuevos cultivos con gran potencial, como el pistacho, cuya expansión ya cuenta con un plan estratégico en Castilla-La Mancha. Esta evolución del mapa agrario refleja la capacidad de adaptación del campo a las condiciones climáticas y de mercado.
Agricultura y cambio climático
El cambio climático está modificando los calendarios agrícolas. En la vendimia, por ejemplo, se observa una maduración más temprana de la uva, lo que podría reducir el volumen de producción en el futuro.
Sin embargo, se abre una oportunidad: apostar por la calidad frente a la cantidad. Los vinos de Castilla-La Mancha, gracias a las condiciones climáticas y al trabajo técnico de enólogos e industrias, pueden competir en los mercados internacionales con un mayor valor añadido.
El mismo reto aplica a otros sectores, donde la innovación y la tecnología deben combinarse con las tradiciones para garantizar la sostenibilidad.
El papel del sector en la prevención de incendios
Un punto destacado por el consejero fue la importancia de agricultores y ganaderos en la prevención de incendios forestales. La ganadería extensiva, por ejemplo, contribuye al mantenimiento de los montes al reducir la biomasa que puede alimentar el fuego.
Este enfoque se integra en la visión de que el sector no solo produce alimentos, sino que desempeña un papel esencial en la conservación del medio natural y la lucha contra el cambio climático.
Denominación de Origen Valdepeñas y la calidad del vino
Otro asunto de actualidad agraria en Castilla-La Mancha es la consolidación de la DO Valdepeñas, la primera denominación de origen de la región. Tras años de desencuentros entre industriales y viticultores, se ha constituido una interprofesional que permitirá mejorar la gestión y la comercialización del vino.
El objetivo es apostar por la calidad y revalorizar el producto, en un contexto donde el cambio climático marcará el futuro de las cosechas.
El debate sobre la nueva PAC marca el rumbo de la actualidad agraria en España y Castilla-La Mancha. Con un sector clave para la economía y la seguridad alimentaria, la región se enfrenta a grandes desafíos:
- Defender un presupuesto justo en Bruselas.
- Garantizar el relevo generacional.
- Apostar por la innovación y la calidad.
- Diversificar mercados frente a los aranceles internacionales.
- Proteger cultivos emblemáticos y dar espacio a nuevas producciones.
El futuro del campo dependerá de la capacidad de agricultores, ganaderos, administraciones y la Unión Europea para trabajar de manera conjunta en un modelo que combine sostenibilidad, competitividad y rentabilidad.

