Castilla-La Mancha se ha consolidado como la comunidad con mayor peso en el cooperativismo del ajo, albergando 13 de las 23 cooperativas de ajo existentes en España. Este dato refleja la relevancia estratégica de esta región para un cultivo tan tradicional como el ajo, y pone de manifiesto la importancia del modelo cooperativo para la economía rural local.
Datos clave del estudio
Un trabajo reciente, llevado a cabo por Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha junto a la Fundación CooperActiva, analiza la “Relevancia del subsector del ajo cooperativo” en la economía regional. Este estudio destaca varios puntos esenciales:
- Castilla-La Mancha lidera la producción nacional de ajo, con casi el 60 % de la media de producción entre 2013 y 2023.
- También domina en superficie dedicada al cultivo: aproximadamente el 67,8 % de la superficie nacional de ajo se encuentra en la región, repartida sobre todo entre las provincias de Albacete, Cuenca y Ciudad Real.
- Respecto al modelo cooperativo, la región concentra:
- 13 de las 23 cooperativas de ajo a nivel nacional
- 34 % de la base social de esas cooperativas españolas
- 42 % del empleo cooperativo del ajo a nivel nacional
- 84 % del volumen de ajo comercializado por cooperativas en España proviene de las cooperativas manchegas.
- El estudio también cuantifica el valor económico de estas cooperativas: en la campaña 2023/24 generaron 116,3 millones de euros en ventas, distribuidos entre cooperativas de primer y segundo grado.
- En términos de empleo, este modelo cooperativo crea miles de puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos, siendo un motor social para la vertebración del medio rural.
- Además, el estudio pone en relación el cooperativismo con la fijación de población: casi la mitad de las familias en los municipios productores dependen directa o indirectamente del ajo cooperativo.
El modelo cooperativo como columna socioeconómica
El cooperativismo agroalimentario en Castilla-La Mancha no solo sirve para comercializar ajo, sino que se configura como un modelo de integración social, económica y territorial. Según datos de Cooperativas Agroalimentarias, la federación regional agrupa más de 585 cooperativas agroalimentarias y representa alrededor de 158.599 socios.
Además, el cooperativismo agroalimentario representa un pilar clave para el desarrollo rural: muchas cooperativas se ubican en municipios pequeños o despoblados, contribuyendo al empleo y a la actividad económica en zonas con pocas alternativas industriales.
Retos actuales del cooperativismo del ajo
A pesar de su peso y relevancia, el sector cooperativo del ajo enfrenta algunos aspectos a considerar de futuro:
- Relevo generacional bajo
El estudio apunta que la incorporación de jóvenes en las cooperativas es escasa. Solo 97 nuevos socios jóvenes se han integrado en el cooperativismo del ajo, lo cual plantea interrogantes sobre la sostenibilidad social a largo plazo.
Además, otras fuentes indican que el porcentaje de socios jóvenes en las cooperativas agroalimentarias regionales es aún muy limitado, lo que podría dificultar la renovación del tejido social cooperativo.
- Distribución del valor en la cadena
Aunque las cooperativas comercializan gran parte del ajo, los productores reivindican que solo una parte del precio final llega al agricultor. Según el estudio, los productores perciben alrededor de un 25,4 % del precio final, lo cual evidencia las dificultades para capturar más valor dentro de la cadena. - Dependencia del mercado nacional
El ajo cooperativo castellano-manchego depende en gran medida del mercado interno: según el estudio, cerca del 77 % del ajo comercializado se consume en España, y solo una mínima parte se exporta fuera de la UE. - Sostenibilidad social del medio rural
Las cooperativas juegan un papel de estabilizador social en muchas zonas rurales. Si se debilita el modelo cooperativo (por falta de jóvenes, por ejemplo), podría tener un impacto negativo en la vitalidad de los pueblos donde están asentadas.
El impacto del cooperativismo más allá del ajo
Aunque el estudio se centra en el ajo, el modelo cooperativo agroalimentario de Castilla-La Mancha tiene un alcance mucho más amplio:
- Existen cientos de cooperativas que operan en otros sectores agrícolas clave: vino, aceite de oliva, cereales, frutos secos y frutas y hortalizas.
- Según datos de la federación cooperativa, este modelo genera millones de facturación anual (en varias fuentes se habla de más de 2.600 millones de euros para todas las cooperativas, primer y segundo grado).
- Estas cooperativas no solo generan empleo, sino que también promueven la cohesión territorial: más del 45 % de la población de Castilla-La Mancha vive en zonas rurales, y el cooperativismo contribuye de forma directa a mantener actividad económica en muchos municipios.
Propuestas y horizontes para el cooperativismo del ajo
De cara al futuro, el estudio y diversas voces del sector apuntan algunas líneas estratégicas importantes:
- Fomentar la incorporación de jóvenes al cooperativismo: aumentar la participación juvenil puede asegurar la continuidad social del modelo.
- Mejorar la cadena de valor: buscar mecanismos para que los productores reciban una parte más justa del precio final, por ejemplo mediante la transformación cooperativa o acuerdos comerciales más equilibrados.
- Impulsar la internacionalización: diversificar los mercados más allá del nacional para reducir la dependencia del consumo interno.
- Refuerzo del papel social y rural: consolidar el modelo cooperativo como palanca de desarrollo local y de fijación de población en zonas rurales.
El cooperativismo del ajo en Castilla-La Mancha es un componente esencial de la actualidad agraria de la región: concentra la mayor parte de las cooperativas de ajo en España, comercializa gran volumen de producto y genera empleo.
Sin embargo, para mantener esta fortaleza estructural, es fundamental abordar algunos temas críticos, especialmente el relevo generacional y la distribución del valor. Si se actúa adecuadamente, el modelo cooperativo puede seguir siendo un motor clave para la sostenibilidad económica y social del campo manchego.

