En las zonas agrícolas de secano, donde la disponibilidad de agua depende exclusivamente de la lluvia, aplicar una estrategia de gestión sostenible del agua no solo es recomendable, sino imprescindible para garantizar la viabilidad a medio y largo plazo. Los cambios climáticos, con precipitaciones más irregulares, y la presión sobre los acuíferos hacen necesario replantear cómo se aprovecha cada gota.
Este tipo de gestión no consiste únicamente en incorporar tecnología, sino en adoptar prácticas agronómicas que favorezcan la conservación de la humedad del suelo, el aumento de la fertilidad y la resistencia de los cultivos ante la escasez hídrica.
¿Por qué es crucial una buena gestión del agua en cultivos de secano?
Las explotaciones de secano representan una parte fundamental del tejido agrícola en España, especialmente en regiones como Castilla-La Mancha, Extremadura o Aragón. En estos sistemas, el éxito de una campaña está estrechamente ligado al régimen de lluvias, por lo que es vital maximizar el aprovechamiento de los recursos naturales disponibles.
La gestión sostenible del agua permite:
- Mantener la actividad agrícola en años de baja pluviometría
- Evitar la degradación del suelo y la pérdida de materia orgánica
- Aumentar la eficiencia y rentabilidad de la finca sin necesidad de regadío
La clave está en aplicar técnicas complementarias que se adapten al tipo de suelo, cultivo y condiciones climáticas locales.
Técnicas clave para una gestión sostenible del agua en secano
A continuación, se detallan estrategias probadas que ayudan a optimizar el uso del agua en fincas sin acceso al riego.
1. Agricultura de conservación
La agricultura de conservación se basa en minimizar la alteración del suelo para proteger su estructura, fomentar la vida microbiana y reducir las pérdidas de agua por evaporación. Es una de las prácticas más eficaces para secano.
¿Por qué funciona?
El laboreo convencional expone el suelo al sol y al viento, lo que provoca una rápida evaporación. Al evitar la roturación, se mantiene una capa de residuos vegetales que actúa como aislante.
Técnicas principales:
- Siembra directa o mínimo laboreo
- Cubiertas vegetales vivas o muertas entre campañas
- Rotaciones de cultivos que mejoran la estructura del suelo y evitan su agotamiento
Estas prácticas aumentan la capacidad de infiltración y retención de agua, incluso en terrenos arcillosos o con pendiente.
2. Captación y almacenamiento de agua de lluvia
Aunque no se disponga de riego, es posible recoger el agua de las lluvias esporádicas y aprovecharla mejor en la propia parcela.
¿Cómo se aplica?
- Zanjas de infiltración o microterrazas en parcelas con ligera pendiente
- Balsas de recogida temporal para escorrentías
- Reforestación en zonas marginales para frenar la erosión y facilitar la infiltración
Estas soluciones permiten que el agua de tormentas no se pierda superficialmente, sino que se integre en el perfil del suelo, mejorando la reserva útil para los cultivos en momentos críticos.
3. Aumento de la materia orgánica del suelo
Uno de los mayores aliados en la retención de agua en el suelo es la materia orgánica. Su capacidad para actuar como esponja natural permite almacenar el agua de lluvia durante más tiempo.
¿Qué aporta?
- Mejora la estructura del suelo y su aireación
- Favorece el desarrollo radicular profundo
- Estimula la vida microbiana que hace más eficientes los nutrientes
Prácticas recomendadas:
- Aplicación de compost, estiércol o restos de poda triturados
- Incorporación de residuos vegetales de cosecha
- Evitar el uso de químicos que degraden la materia orgánica
Aumentar un 1 % la materia orgánica del suelo puede incrementar en 150.000 litros/hectárea la capacidad de retención de agua, lo que supone una gran diferencia en secano.

4. Elección de variedades adaptadas
La selección del cultivo y la variedad no solo debe responder al mercado, sino también a su comportamiento frente a la sequía y al aprovechamiento hídrico.
Criterios de selección:
- Variedades de ciclo corto o de siembra tardía
- Cultivos de raíz profunda y tolerancia al estrés hídrico (trigo duro, cebada, garbanzo)
- Leguminosas que fijan nitrógeno y mejoran la estructura del suelo
Sembrar cultivos adaptados al régimen de lluvias local permite reducir la necesidad de intervención externa y aumentar las probabilidades de éxito incluso en campañas secas.
5. Monitorización y toma de decisiones basadas en datos
Aunque el secano no incluya riego, es posible mejorar la toma de decisiones con herramientas digitales y sensores accesibles.
Ejemplos útiles:
- Sensores de humedad en diferentes profundidades
- Estaciones meteorológicas conectadas
- Modelos de previsión climática y mapas NDVI satelitales
Con este tipo de sensores se consigue ajustar las fechas de siembra a momentos óptimos, detectar zonas de la finca con déficit hídrico y planificar la fertilización y labores en función de la reserva del agua.
Estos datos ayudan al agricultor a ser más eficiente en cada intervención, con menos riesgo y mayor rendimiento por hectárea.
Producir más con menos agua es posible
La gestión sostenible del agua es la base de la viabilidad en la agricultura de secano moderna. Implementar técnicas como el mínimo laboreo, la mejora de suelos o la selección de variedades adaptadas puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso de una campaña. Además, muchas de estas prácticas son compatibles entre sí, por lo que el agricultor puede adaptarlas de forma progresiva según las características de su explotación.
En un escenario donde cada gota cuenta, producir más con menos es una necesidad, no una opción.

