La presión de las plagas en los cultivos extensivos representa un reto constante para los agricultores, tanto por su impacto económico como por las restricciones normativas cada vez más estrictas sobre el uso de productos fitosanitarios químicos. En este escenario, los métodos biológicos y sostenibles de control de plagas se posicionan como una alternativa eficaz y respetuosa con el medio ambiente, especialmente en contextos de producción a gran escala.
Este artículo ofrece una guía clara sobre las soluciones más innovadoras disponibles en el mercado, cómo aplicarlas y por qué están ganando protagonismo frente a los tratamientos convencionales.
El problema de las plagas en cultivos extensivos
Los cultivos extensivos —como cereales, girasol, leguminosas o maíz— cubren grandes superficies de terreno y están especialmente expuestos a una gran variedad de plagas que pueden comprometer seriamente el rendimiento y la calidad de la producción.
Algunos de los problemas más comunes asociados a las plagas en estos sistemas de cultivo son:
- Elevados costes en fitosanitarios convencionales
- Riesgo de resistencias por tratamientos repetitivos
- Impacto sobre fauna auxiliar y biodiversidad
- Controles más rigurosos sobre residuos en cosecha
- Limitaciones en cultivos ecológicos o en transición
Por todo ello, se vuelve crucial implementar estrategias sostenibles e integradas que reduzcan la dependencia de productos de síntesis química y promuevan una protección fitosanitaria más equilibrada y eficaz.
¿Qué son los métodos biológicos de control de plagas?
El control biológico consiste en utilizar organismos vivos —ya sean depredadores, parasitoides, patógenos o competidores— para reducir las poblaciones de plagas. En el caso de los cultivos extensivos, se están adaptando nuevas formulaciones y estrategias que permiten su aplicación incluso en grandes superficies.
Entre los métodos biológicos más utilizados se encuentran:
- Insectos beneficiosos que depredan larvas o adultos de plagas
- Hongos entomopatógenos aplicados como bioinsecticidas
- Nematodos entomopatógenos específicos para el suelo
- Feromonas y kairomonas para captura masiva o confusión sexual
- Bacterias como Bacillus thuringiensis usadas en tratamientos foliares
Lo importante es que estos productos o estrategias no generan residuos, respetan los equilibrios ecológicos del agroecosistema y son compatibles con programas de producción integrada o ecológica.
Aplicación práctica en cultivos extensivos
Aunque tradicionalmente el control biológico ha estado más asociado a invernaderos o cultivos hortícolas, en los últimos años se ha avanzado notablemente en la formulación y técnicas de aplicación adaptadas a cultivos extensivos.
Ejemplos:
- Cereal de invierno: uso de tricogramas (avispas parasitoides de huevos) contra plagas como Helicoverpa o Ostrinia
- Maíz: aplicación aérea de cápsulas biodegradables con enemigos naturales
- Leguminosas: tratamientos con hongos entomopatógenos contra Sitona lineatus
- Girasol: trampas cromotrópicas con feromonas para control de Agrotis spp.
Además, el uso de drones para agricultura y maquinaria adaptada permite aplicar estos productos biológicos de forma localizada o en franjas, optimizando costes y eficacia en grandes parcelas.
Ventajas del control biológico y sostenible
Adoptar estrategias biológicas en cultivos extensivos aporta múltiples beneficios:
- Reducción del riesgo de resistencias
- Mayor seguridad para el aplicador y consumidor
- Respeto por la fauna auxiliar y polinizadores
- Acceso a mercados exigentes en trazabilidad
- Compatibilidad con certificaciones ecológicas o sostenibles
Además, al integrarse dentro de programas de manejo integrado de plagas (MIP), permiten mantener poblaciones por debajo del umbral de daño sin eliminar completamente a la plaga, manteniendo un equilibrio ecológico duradero.
Estrategias complementarias al control biológico
Para que los métodos sostenibles sean realmente eficaces, deben integrarse en una estrategia global que combine diversas herramientas. Algunas de las más recomendables son:
- Rotación de cultivos para romper ciclos biológicos
- Elección de variedades resistentes o tolerantes
- Manejo adecuado del rastrojo y del laboreo
- Siembras escalonadas para reducir el riesgo de infestación total
- Monitoreo continuo con trampas o conteo directo
Este enfoque preventivo permite detectar focos tempranos y aplicar los tratamientos biológicos solo donde sean necesarios, minimizando los costes y el impacto ambiental.

Barreras y retos actuales
A pesar de su eficacia, el uso de métodos biológicos en cultivos extensivos aún enfrenta algunas barreras:
- Coste inicial mayor frente a productos convencionales
- Necesidad de formación técnica para su aplicación correcta
- Condiciones climáticas que pueden limitar la eficacia
- Escasa disponibilidad de ciertos agentes de control a gran escala
Sin embargo, la creciente oferta comercial y los incentivos hacia prácticas agrícolas sostenibles están acelerando su adopción en muchas regiones productivas.
El futuro del control de plagas pasa por la sostenibilidad
La evolución del sector agrícola camina hacia sistemas más resilientes, eficientes y respetuosos con el entorno. En este contexto, el control biológico y sostenible de plagas no es solo una alternativa, sino una necesidad estratégica para los agricultores que quieran asegurar la viabilidad de sus explotaciones a medio y largo plazo.
Invertir en conocimiento, seguimiento técnico y productos biológicos adaptados al cultivo es una decisión que aporta valor, abre puertas a nuevos mercados y garantiza una producción más limpia, competitiva y duradera.

